Descubre quien eresTodos, en algún momento de nuestra vida nos hemos hecho esta pregunta, ¿Quién y cómo soy en realidad? dar respuesta a cuál es nuestra verdadera identidad, libre de las etiquetas, roles  expectativas y armaduras impuestas por el resto, y por nosotros mismos, es una tarea que requiere de esfuerzo y valor como los caballeros y damiselas de la edad media.

Comienzo con este fragmento del libro de Rober Fisher, “El caballero de la armadura oxidada” un libro que recomiendo para aquellos entusiasmados y motivados por encontrar lo que hay debajo de nuestras corazas.

-Nuestro caballero era famoso por su armadura. Reflejaba unos rayos de luz tan brillantes que la gente delpueblo juraba haber visto el sol salir en el norte o ponerse en el este cuando el caballero partía a la batalla. Y partía a la batalla con frecuencia. Ante la mera mención de una cruzada, el caballero se ponía la armadura entusiasmado, montaba su caballo y cabalgaba en cualquier dirección. Su entusiasmo era tal que a veces partía en varias direcciones a la vez, lo cual no es nada fácil.Durante años, el caballero se esforzó en ser el número uno delreino. Siempre había otra batalla que ganar, otro dragón que matar u otra damisela que rescatar. El caballero tenía una mujer fiel y bastante tolerante, Julieta, que escribía hermosos poemas, decía cosas inteligentes y tenía debilidad por el vino. También tenía un joven hijo de cabellos dorados, Cristóbal, al que esperaba ver, algún día, convertido en un valiente caballero. Julieta y Cristóbal veían poco al caballero porque, cuando no estaba luchando en una batalla, matando dragones o rescatando damiselas, estaba ocupado probándose su armadura y admirando su brillo.

Con el tiempo, el caballero se enamoró hasta tal punto de su armadura que se la empezó a poner para cenar y, a menudo, para dormir. Despuésde un tiempo, ya no se tomaba la molestia de quitársela para nada. Poco a poco, su familia fue olvidando que aspecto tenía sin ella……..- 

La labor de “tejer” nuestra armadura, comienza desde nuestro nacimiento e incluso mucho antes de este, venimos con un “pan debajo del brazo” según la sabiduría popular,  pero también llegamos cargados de expectativas y esperanzas ajenas, que arrastramos durante el resto de la infancia y edad adulta, y pasamos años intentando ser el número uno en algo que ni si quiera nosotros decidimos.

Todos hemos escuchado las expresiones de “Este niño va a  ser tan valiente como su padre” “Esta niña nos va a cuidar en nuestra vejez” “Serás el hombre de la casa” “Tú no te cases con nadie que a mi mira como me ha ido” “Llorando no vas a solucionar nada” ….una lista de mandatos, de mensajes y de experiencias que van formando nuestra identidad , nuestra historia de vida, hasta el punto de acabar desempeñando roles de caballeros y damiselas que no nos corresponden,  enganchados a  esta imagen de nosotros mismos porque no tenemos otra que ponernos , porque no sabemosni quiénes somos ni cómo comportarnos sin esta armadura. Solo si nos atrevemos a asomarnos y ver que hay dentro, podremos ir descubriendo nuestro verdadero yo.

No voy a desvelar aquí como acaba el cuento, pero si te propongo un juego, hazte la siguiente pregunta sobre cómo funcionas en tus relaciones ¿Quién sería yo o cómo me comportaría si dejase de hacer lo que siempre hago con tal persona? Prueba a hacértela y si no encuentras respuestas quizás ese comportamiento, esa actitud que repites una y otra vez, sea una de tus armaduras, una capa que te protege y en ocasiones te hace parecer fuerte, pero que a la vez te condena a vestir siempre igual, alejándote de ser quien eres realmente, alejándoos de ser “caballeros y damiselas” sin armaduras y libres de miedos.