Cuidado con las relaciones que surgen de la necesidad-

Como dice la conocida canción de u2, “With or without you”…

¿Alguna vez te has encontrado en una relación, ya sea de pareja, de amistad o familiar, en la que hayas experimentado esta sensación? Relaciones en las que la vaga sospecha de que se puede acabar, se convierte en una agonía y que provoca un desencadenante de comportamientos desadaptativos para “salvar” la relación.

Desde luego que amar es algo bueno, pero depender puede ser peligroso, si esa dependencia no es elegida. Este matiz es importante, ya que solo por el hecho de establecer una relación, en cierta medida, dependemos del otro. La dependencia en sí misma no es algo negativo. La línea que separa la dependencia inherente a la relación de la que no, es cómo decíamos antes, la capacidad de elección. Muchas personas no logran ver esta diferencia y convierten sus relaciones en vínculos patológicos en el que el miedo es el protagonista: miedo al rechazo, a estar solo, a que no nos quieran…

Todo ser humano necesita amar y sentirse amado, sin embargo, cuando se convierte en un vínculo incondicional, sin límites y sin mediar responsabilidad y cuidado de sí mismo es hora de plantearse que algo no va bien.

¿Pero, cómo podemos saber si estamos en una relación sana? Una de las características fundamentales es la idealización del otro a la par que uno mismo se anula y todos sus objetivos giran en torno a la relación. La persona se despreocupa de sí misma, hasta tal punto de perder la noción de daño. En resumen, cuando la relación se convierte en lo único y tiende a paralizar la vida, nos encontramos ante un vínculo patológico.

¿Cómo son las relaciones sanas y adultas?

  • Los integrantes de la relación se valoran a sí mismos y mutuamente.
  • Comprenden sus diferencias y se traten con respeto.
  • Cada uno se responsabiliza de sí mismo a la par que se preocupa por el otro.
  • Existe placer en la realización de actividades por separado e incluso se puede tomar tiempo para estar solos.
  • El temor no existe en la relación si no el amor y el respeto mutuo.
  • Existen relaciones aparte y a la vez que esa relación.

Los puntos anteriores son el “antídoto perfecto” para prevenir una relación TOXICA, en la que será difícil sentirnos realizados. La vida con amor es preciosa, pero éste llega sanamente

cuando uno se siente bien consigo mismo. No podemos tener una relación sana si antes no nos hemos desarrollado como personas.

Recuerda, cuando una relación surge de la necesidad y no de una elección consciente y meditada, podrás engancharte a relaciones que no te proporcionen relacionarse bienestar. Porque si uno no se ama a sí mismo, tampoco podrá amar a los demás de una manera madura y sana.