La vida no espera a que nos desperecemos, busca qué te hace feliz y vive

La vida no para y no espera a nadie. Pero por sabios consejos que nos den, la vida hay que vivirla y a habrá días mejores y peores que tendremos que saber llevar.

Cierto es, que hay días que no tenemos ganas de hacer nada, de hablar con nadie, ni siquiera de prepararnos algo de comida… porque estamos inmersos en una espiral de desidia…

Otros sin embargo parece que podemos y queremos comernos el mundo y cualquier dificultad se nos queda pequeña. Lo importante es la fuerza y el proyecto que nos traemos entre manos y lo demás no nos paraliza.

¿Por qué si somos la misma persona, nos pasa esto? Nuestro estado de ánimo cambia. Incluso en personas que son más estables puede haber fluctuaciones en su estado de ánimo.

¿Y de qué depende nuestro estado de ánimo?

  • Puede depender de cómo nos encontremos nosotros mismos en cada uno de los pilares que sustentan nuestra vida (realizados, acompañados, abandonados, solos, perdidos): familia, pareja, amigos, trabajo, fe, sociedad.
  • También de cómo se sienta la persona de realizada con sus proyectos de vida, “estoy yendo por el camino correcto…o he dejado muchas cosas atrás que para mí eran importantes”
  • A nivel personal, cuerpo y mente son importantes para que nos sintamos bien con nosotros mismos, tendremos que cuidar nuestro cuerpo y nuestra salud mental para estar satisfechos en nuestro día a día.
  • Cuando la persona tiene una meta clara de vida, tiene proyectos que le motivan y le ayudan a tirar para adelante, siente un impulso que le hará poder con los problemas que se vaya encontrando en el camino.
  • Por supuesto, no podemos olvidar que también influirá el carácter de la persona. Hay personas que tienen mayor predisposición a ver el vaso medio lleno y otras medio vacío e inevitablemente esto condicionará su estado de ánimo.

Desde aquí queremos animar a todas aquellas personas que se encuentren en el lado de la balanza donde la desidia es más pesada, potente y fuerte que la esperanza, la positividad y las ganas de comerse el mundo.

Os animamos a que contrarrestéis el peso y seáis capaces de buscar un porqué que os devuelva la ilusión.

El otro día me contaban dos amigos, que están muy desmotivados con sus respectivos trabajos y que estaban buscando un voluntariado para este verano que les ayudara a sentirse útiles y a contagiarse de nuevo de la ilusión que nos producen las cosas que nos gustan, de la satisfacción que sentimos cuando somos parte de lo que hacemos y q del bienestar que nos genera sentirnos cerca de los demás.

Y precisamente esto van en la línea de lo que hablamos hoy, BUSQUEMOS AQUELLO QUE NOS AGARRE A LA VIDA Y NOS HAGA ILUSIONARNOS POR NUESTRO PRESENTE Y FUTURO, QUE CÓMO DECÍA AL PRINCIPIO DEL ARTÍCULO, ¡LA VIDA NO ESPERA A QUE NOS DESPERECEMOS!

 

Elisa Sancha Aranda

Psicóloga y Formadora en Positiva Psicología