Hasta ahora la principal preocupación de una madre con un hijo adolescente era que no sufriese ninguna adición al alcohol, la marihuana u otras sustancias tóxicas, ahora aparece una nueva preocupación la nomofobia (no-mobile-phone phobia) , adicción al móvil. Más preocupante es que es una enfermedad que no solo afecta a los adolescentes sino entre un 53% y un 66% de la población española, y un 70%  lo forman las mujeres frente a un 61% de los hombres, la mayoría de ellos sin saber que la sufren.

No es muy difícil saber si se padece. Te dejas el móvil en casa y te produce una terrible sensación de “desnudez”, de estar ilocalizable, estas pensando continuamente si te estarán llamando o escribiendo algo importante. No puedes evitar mirar el móvil cada cinco minutos, estás hablando con alguien y estás más pendiente de tu smartphone que de tu acompañante. O lo último que se está viendo en bares y restaurantes,  llevas el cargador siempre encima por miedo a quedarte sin batería.  Si padeces estos síntomas tienes nomofobia.

Aunque a simple vista parezca una adición sin importancia porque son reacciones que hoy en día las vemos normalizadas en la sociedad, en casos extremos puede repercutir en graves problemas psicológicos como fuertes cambios de carácter, negación de la enfermedad, grave ansiedad si se está sin el dispositivo…

Alejándonos de la parte más medica de la nomofobia el verdadero problema se encuentra en la perdida de interés de las personas que nos rodean. En qué momento nos puede dejar de interesar más una conversación con nuestros padres, disfrutar de una tarde con nuestros amigos o simplemente estar solos, sin responder  a ningún mensaje, para fijar nuestra atención en una pantalla. La clave se encuentra en desconectar para conectar con la realidad que está a nuestro alrededor y que ocupa más de 4,5 cm.

Os dejamos un vídeo que define muy bien la situación que provocan los móviles en nuestra vida.